No hay más que leer los periódicos, para darse cuenta que el drama sanitario, quiero decir de la salud de las personas causada por el coronavirus COVID-19, ha sido y seguirá siendo durante mucho tiempo la mayor preocupación que ha tenido la humanidad en su época moderna. Ese virus altamente contagioso y con resultados de mortandad muy elevados, en especial para las personas mayores, nos va a cambiar nuestro modo de vida. Atrás quedaron las pandemias históricas de cólera y peste, que mermaron la población allá donde atacó.
Aquellas pandemias, con ser altamente mortales, dada la poca movilidad de los ciudadanos, el área de infección no era muy extensa. Sin embargo, ahora dada la facilidad, rapidez y relativo bajo costo de los desplazamientos, todo el mundo se verá afectado por la pandemia.
Pero, dejando a un lado el aspecto sanitario, habiendo de felicitar a los sanitarios por su magnífica labor y dedicación, donde todo el mundo está volcado en encontrar medicinas que destruyan al coronavirus, y vacunas para evitar volver a contagiarse, veamos las consecuencias económicas, las cuales ya están produciendo: paro, y en mejor de los casos, merma de ingresos. Si bien, mejor dicho, si mal, dentro de una pavorosa depresión económica que se nos viene encima.
Ella, la depresión, afectará de lleno a la industria, los servicios, la enseñanza, el deporte, etc. Muchos se adaptarán a una nueva forma de operar, pero otros desaparecerán. Pero ¿y las artes?
Centrémonos en las artes clasificadas según la lista de Hegel:
1) Arquitectura
2) Escultura
3) Pintura
4) Música
5) Literatura (poesía y prosa)
6) Artes escénicas
7) Cine
8) Radio, televisión y fotografía
9) Cómic - Arte del humor
10) Juegos de vídeo
10) Juegos de vídeo
Tal es, y será, la repercusión en el nuevo modo de vivir, que artistas consagrados en la pintura ya lo reflejan en sus obras, pero hasta los más jóvenes artísticamente hablando, ya lo sienten y lo llevan a sus lienzos.
Veamos como lo ha interpretado Silvia Roldán Gómez, al pintar a una bella joven confinada en Venecia, quien contempla las aguas de sus calles mucho más limpias. Y es que un beneficiario de esta reclusión forzosa en casa, ha sido el medio ambiente. Lástima que poco va a durar esta alegría desde el punto de vista de la contaminación ambiental.
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| Confinada en Venecia |
